Corporación Iglesia Metodista Pentecostal de Chile

Primera Serie - Un encuentro con Dios

 

Lección N°7 ¿Cómo agradecer a Dios?

Objetivos del Tema

1.       Conocer el sentido de la gratitud del creyente hacia su Dios.

2.       Reconocer diversas maneras de manifestar la gratitud al Señor.

3.       Adoptar una actitud permanente de gratitud al Señor.

Sugerencias metodológicas

1.       Iniciar la Sesión explicando los objetivos del tema.

2.       Pida a uno de sus discípulos que lea Lucas 17:11-19. Una vez que concluya la lectura hágales algunas preguntas relacionadas con este suceso. ¿En que cambió la condición de los leprosos,  una vez que fueron limpiados? ¿Qué implicancias familiares, sociales y sanitarias tenía el milagro de sanidad para los leprosos? ¿Por qué se habrá producido la ingratitud en ellos? ¿Qué experiencias de ingratitud han vivido ustedes? ¿Cómo nos cambió la vida, cuando el Señor nos salvó? ¿Hemos sido agradecidos con él? 

Contenidos

A.  ¿Qué se entiende por gratitud?

Un niño de siete años de edad quería saber para que había  nacido, y se lo preguntó a su papá. Él papá le dijo que él y su mamá habían orado pidiendo a Dios un niño. El pequeño interrogador no  quedó muy satisfecho e hizo otra pregunta: “¿Eso es todo?” Entonces el padre explicó lo mejor que pudo a su hijo que Dios tiene un propósito para cada persona y por lo mismo le conserva la vida; y que tal vez Dios quería usarlo de alguna manera. No mucho tiempo después el niño trepó a un árbol y accidentalmente cayó y quedo herido de gravedad. Todas las personas que lo veían creían que no viviría;  pero Dios hizo el milagro de conservarle la vida. Cuando el niño pudo pensar normalmente, dijo: Papá tu me dijiste que tal vez Dios quería usarme, ¿te acuerdas? El papá contestó: Sí, hijito. Y el niño agregó: Tal vez por esto Dios no quiso que yo muriera en este accidente. En seguida, con lágrimas en sus ojos, agregó: Espero poder hacer aquello para lo cual Dios me devolvió la vida.

Esta hermosa historia familiar, nos sirve de introducción para el Tema de hoy. Cuando el pequeño niño reconoce lo extraordinario del amoroso acto salvador de Dios, en forma natural concluye: “Espero poder hacer aquello para lo cual Dios me devolvió la vida”. Es decir, la gratitud nace de la estrecha relación que hay entre lo que Dios ha hecho por nosotros y lo que nosotros debemos hacer por Dios. En tal sentido, la gratitud del creyente hacía Dios, forma parte de la respuesta humana a la misericordia divina. Es lo mismo que sintió el ex leproso agradecido, cuando se devolvió para dar gloria al Señor.

Hay quienes se preguntarán ¿qué ha hecho Dios por mí? El salmista responde bastante bien a esta pregunta en Salmos 103:2-5

1.       Él es quien perdona todas tus iniquidades (vs. 3ª). Cuando nos arrepentimos y le pedimos perdón, Él perdona nuestros pecados. De hecho, no hemos sido destruidos porque Él es paciente y misericordioso.

2.       “El que sana todas tus dolencias” (vs. 3b). Dios es el que nos sana de nuestros dolores: Físicos y espirituales. Padecemos dolores por causa de enfermedades; sufrimos dolores morales por la pérdida de un ser querido. Para el creyente ningún dolor es permanente, ya que Dios le libra de todos ellos.

3.    “Él que rescata del hoyo tu vida” (vs. 4a).  El pecado provoca la muerte eterna del hombre, pero Cristo nos ha salvado de esa muerte. Nos ha dado vida eterna.  Además, nos libra de la corrupción de este mundo.

4.   “El que te corona de favores y misericordia” (4b). Dios nos favoreces de muchas maneras. Nos provee la vida; nos provee alimento, vestuario, techo y otros bienes. El favor más grande que Dios nos hizo fue habernos dado a su hijo para que muriera por nosotros.

5.    “El que sacia de bien tu boca” (vs. 5ª). Dios satisface nuestros deseos  con cosas buenas. Nos provee lo necesario para vivir. Dios nunca nos va a dar cosas que dañen nuestra salud.

6.    “De modo que te rejuvenezcas como el águila” (vs. 5b). El águila es un ave de mucha fortaleza, y, además, renueva su plumaje cada año; renueva su plumaje porque ya no le sirve. La figura es amplia en significado. El creyente debe eliminar de su vida muchas cosas inútiles, y sustituirlas por aquellas que Dios da. Los que temen a Dios, aunque no tienen una fuerza física como la de un joven, tienen una fuerza espiritual inexplicable.

De este modo, son muchas las razones que el creyente tiene para manifestar gratitud al Señor. Es más, resulta inaceptable que un hijo de Dios no sea agradecido, pues a diario vive y existe por la misericordia de Dios.

B. ¿Cómo manifestar nuestra gratitud al Señor?

La respuesta natural de una persona que humildemente reconoce lo que Dios ha hecho en su vida es la gratitud, Sin embargo, ¿cómo se puede manifestar esta gratitud en forma concreta? A continuación presentamos algunas acciones:

  1. Adorando al Señor por su amor. Ya hemos aprendido que la adoración es un servicio reverente que se otorga al Señor. Un creyente agradecido siempre será un buen adorador. Cuando el leproso que había sido curado retorna, Jesús exclama “¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?” (Lucas 17:18) De estas palabras podemos deducir que la primera respuesta que Dios espera de parte de aquellos que hemos sido beneficiados por el Señor, es que le glorifiquemos.
  2. Testificando de lo que el Señor ha hecho por nosotros. Indudablemente que la misión más relevante que la iglesia ha recibido de parte de Dios es la de proclamar el mensaje de Salvación a toda persona en el mundo. Por ello, el testimonio eficiente de los cristianos es una tarea ineludible. Cuando Dios nos salva, nos sana o nos bendice en alguna forma, debemos proclamarlo para que otros también puedan recibir la misericordia de Dios. Luego de liberar a un  endemoniado en Gadara, Jesús le dijo “… Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.” (Mateo 5:19). El resultado del testimonio de este hombre se registra en Mateo 5:20 “Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban,” Sólo un corazón agradecido puede desarrollar un testimonio impactante.
  3. Involucrándonos en algunas de las instancias de servicio de la iglesia. Otra manera de agradecer a Dios es brindándole un servicio sistemático y permanente. Para ello, la iglesia ofrece diferentes opciones de ministerio. Dependiendo de nuestras características personales, talentos, habilidades, intereses y motivaciones, podemos involucrarnos en diferentes departamentos o áreas de servicio a Dios y a nuestro prójimo. Un bello ejemplo, lo tenemos en la suegra de Simón Pedro, que padecía una terrible fiebre, Jesús “… inclinándose hacia ella, reprendió a la fiebre; y la fiebre la dejó, y levantándose ella al instante, les servía.” (Lucas 4:39)
  4. Apoyando económicamente la obra del Señor. Organizar una comunidad de personas que han recibido la salvación del Señor, capacitarlas para que se transformen en lo que Dios quiere que lleguen a ser y brindarles los medios para hacerlo, requiere de un gran despliegue de recursos humanos y también materiales. Por ello, una forma concreta en la que un creyente agradecido puede demostrar su gratitud y amor al Señor es apoyar a la iglesia con sus recursos. Esto es lo que se conoce como mayordomía, y que implica destinar una proporción de nuestras entradas para costear las actividades eclesiales. También involucra una proporción de nuestro tiempo que se consagra para el servicio a Dios. En nuestra iglesia, existen varios canales a través de los  cuales apoyar. Nuestros diezmos y primicias se emplean principalmente en el sostenimiento pastoral, nuestras ofrendas son utilizadas para los gastos operacionales y logísticos que la obra de Dios exige.  Aunque todas las organizaciones humanas tienen su estructura de gastos y fuentes de financiamiento para su desarrollo, en el caso de la iglesia es diferente, pues no sólo somos una organización, sino también un organismo …el Cuerpo de Cristo. Y nuestros donativos son más que eso, son un acto de adoración y gratitud.
  5. Orando e intercediendo para que otros conozcan al Señor. La obra de la iglesia es de carácter espiritual. Cuando Jesucristo entra al templo y ve que los corruptos dirigentes lo habían transformado en un verdadero mercado, “… les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones” (Mateo 21:13). Casa de oración es una hermosa descripción de la naturaleza sagrada que tiene el Templo. A pesar de que cada uno de nosotros debe orar en privado, para mantener viva nuestra comunión con el Señor, al asistir a los servicios regulares de la iglesia, nuestra oración a favor de otros debe ocupar un lugar importante en la vida espiritual.
  6. Bendiciendo a los más necesitados y vulnerables. Otra manera de agradecer a Dios es imitando su generosidad hacia nosotros. Sin embargo la cualidad de la generosidad cristiana radica en que es aquella que no espera recompensas. Cristo lo enseñó al decir: “…Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado” (Lucas 14:12) en los versículos siguientes, el Señor explica cuál debe ser el proceder correcto y su respectiva e inesperada recompensa “Más cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.” Tan importante es esta enseñanza, que para el Señor, cuando ayudamos a un necesitado, es como si se lo hiciéramos a Él. (ver Proverbios 19:17; Mateo 25:31-46)

Ejercicios

Reflexione acerca del evento de Jesús y los diez leprosos. ¿Con quién se identifica Usted? ¿Por qué?

Evaluación.

Investigue de qué otras maneras los creyentes de su iglesia agradecen a Dios por su misericordia. ¿Considera usted que su comunidad es lo suficientemente agradecida del Señor? ¿Por qué?

Texto central del Tema ¿Cómo agradecer a Dios? Gálatas 1:10

Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.